lunes, 27 de agosto de 2012


“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Ignacio Ramonet en reciente visita a Ecuador
“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Fernando Arellano Ortiz
Rebelión/Cronicón.net


Para Ignacio Ramonet, mientras América Latina con excepción de Colombia y México está viviendo “el mejor momento de su historia”, Europa en cambio, se encuentra enfrentando “un Consenso de Washington a destiempo que se traduce en planes de ajuste estructural extremadamente brutales que están empobreciendo a la población en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, entre otros países”.

Al echar una mirada por la geografía latinoamericana, este destacado escritor y periodista español no duda en calificar como “el mejor momento” que vive la región tras dos siglos de su emancipación.

En este lapso, explica, nunca ha habido, “como se está viendo ahora democracia extendida y paz a la vez en los países latinoamericanos, con la excepción de lo que ocurre en Colombia y en México por el problema de la droga”.

Se está viviendo un crecimiento muy importante en la región, acompañado de una disminución de la pobreza. “Hay que saber que en los últimos 12 años, en América Latina más de 80 millones de personas han salido de la pobreza gracias a las políticas implementadas por los gobiernos progresistas. Además es un momento de estabilidad política, y esto probablemente puede durar también, de manera que estamos en un contexto en que nunca ha habido tanto interés por la integración, con todos estos mecanismos que vemos desarrollarse como la Unasur, el Alba y la CELAC”, afirma Ramonet.

Destaca que todo esto “muestra una voluntad latinoamericana de trabajar en común y en favor de la prosperidad de los pueblos. Yo creo que el esfuerzo que están haciendo los gobiernos progresistas, que son mayoritarios en esta región, es un esfuerzo que pone hincapié en la justicia, en la igualdad y por consiguiente en el campo de los medios en el que había una terrible desigualdad, porque existía un monopolio del sector privado sobre los medios de comunicación y muchos de estos gobiernos se han planteado la necesidad de volver a equilibrar ese monopolio y están creando servicios públicos de información y comunicación”.

Este reputado científico social, doctor en Semiología, director actualmente de la edición en español de Le Monde Diplomatique estuvo en Quito presentando su último libro La explosión del periodismo, un interesante trabajo de análisis sobre el cambio de hábitos en la comunicación pública como consecuencia de la irrupción de las nuevas tecnologías, concretamente Internet.

El pasado lunes 14 de mayo en el salón principal de la Capilla del Hombre de la Fundación Guayasamín, el cual quedó pequeño para albergar a la nutrida asistencia encabezada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, dirigentes políticos de izquierda, estudiantes, periodistas, profesores universitarios e intelectuales, Ramonet disertó sobre el nuevo ecosistema de la información.

En forma amplia, amena y didáctica hizo una serie de reflexiones sobre cuáles son los efectos del impacto de Internet en el ámbito del periodismo, cómo hoy no se puede hacer periodismo como en otra época, qué es lo que está cambiando, qué es lo que las redes sociales están modificando, por qué la prensa escrita de papel de pago está desapareciendo en tantos países, qué es lo que la está sustituyendo, qué nuevos géneros y tecnologías están irrumpiendo. Es síntesis, hizo un recuento del contenido de su libro que analiza las consecuencias de ese enorme terremoto que se está produciendo en el periodismo y, por otra parte, hizo referencia a una serie de proposiciones sobre vías para tratar de preservar algo fundamental que es un periodismo libre, sin el cual no puede haber democracia.

Aparato ideológico del neoliberalismo

Para Ramonet la función que actualmente cumple el poder mediático “es ser aparato de la globalización neoliberal”, y puso como ejemplo el hecho de que los medios de comunicación en Europa en la actual coyuntura sociopolítica, en forma cínica si se quiere, se encargan de elogiar las políticas de austeridad y los recortes en la inversión social, no obstante y en buena hora que la gente se subleva, pues ya no cree en ese discurso. Sin embargo los medios insisten en este mensaje, “porque su misión es domesticar a la sociedad”, argumentó.

“En esta nueva guerra ideológica que origina la globalización, -recalcó- los medios de comunicación se utilizan como arma de combate y su propósito es el de defender sus intereses de casta. Ya no actúan como medios sino como auténticos partidos políticos. Su verdadera misión es la de frenar las reivindicaciones populares”.

Calificó de “gemelos” al poder mediático y financiero al señalar que buscan controlar el poder político. “Los medios de comunicación han sustituido las oposiciones políticas de derecha para defender sus propios intereses”.

Un problema para la democracia

No dudó en acusar a los medios de comunicación dominantes como “un grave problema para la democracia. Ya no contribuyen a ampliar el campo democrático sino que se empeñan en restringirlo y minarlo, como sucedió con el primer golpe mediático de la historia que se dio al presidente Hugo Chávez en abril de 2002”.

Afortunadamente, dijo, “poco a poco los ciudadanos van tomando conciencia y empiezan a mostrar gran desconfianza de la manipulación mediática. Temen encontrarse en un estado de inseguridad informativa”.

Por eso, “si antaño se exigía la reforma agraria porque la tierra era un elemento de poder, ahora se hace necesario una reforma a la concentración de los medios, los denominados latifundios mediáticos”, por cuanto que  de “la calidad de la información depende la calidad de la democracia. No puede haber opinión pública si no hay medios de masas”.

Sobre la concentración mediática en varios países de América Latina, Ramonet señaló que “se está dando una misma batalla en la que los medios privados reprochan al gobierno democráticamente elegido, por supuestamente atacar a la libertad de expresión o practicar la censura, cuando en realidad el problema es que no quieren perder el monopolio que tenían”.

“En todos los países, hasta en Inglaterra que es el país modelo con la BBC, existe ese reproche al sector público de que la información está al servicio del gobierno. A veces es cierto que el Gobierno trata de controlar a los medios públicos, pero para eso existen sindicatos y la ética de los periodistas para saber frenar las ambiciones de un gobierno que quisiera manipular a la información”.
Abogó porque los medios de comunicación públicos estén “piloteados por una alta autoridad o un tribunal supremo y que la composición de éste sea plural, para que no exista sospecha de que está al servicio de tal o cual partido. En Francia, por ejemplo, es el propio Presidente de la República quien nombra a los directores de las empresas públicas de información, por consiguiente hay sospecha que está nombrando a amigos suyos para que dirijan la información más favorable al gobierno, y ese es un debate permanente, y nadie pone en duda el carácter democrático de Francia. Lo único nuevo es que el sector privado ve que pierde una parte del mercado. En todos los países, el sector público en la radio y televisión es el más apreciado y considerado por los ciudadanos, mucho más que el sector privado, en cierta medida esa es la responsabilidad de los profesionales que hacen esa información”.

Sobre la causa judicial que entabló el presidente Correa contra el diario El Universo de Guayaquil que a través de una columna de opinión lo infamó y calumnió, Ramonet la comparó con un incidente que se dio recientemente en las pasadas elecciones presidenciales de Francia.

“Entre la primera y segunda vuelta un periódico en la web publicó un documento diciendo que demostraba que el coronel Gadafi había dado 50 millones de euros a Sarkozy para financiar su campaña electoral de 2007, eso está prohibido. Sarkozy, basándose en la ley del 22 de julio de 1889, que castiga con penas de cárcel a las personas que difunden falsas informaciones, planteó una queja ante los tribunales que aún no se ha resuelto, contra el periódico acusándolo de difundir falsa información. Nadie ha dicho que en Francia hay censura o que Sarkozy es un dictador”, comentó.
“En todo caso, -añadió- el presidente Correa ha dado una prueba de que son debates que pueden llevarse en el plano intelectual, pero también en el ámbito de la justicia, y que en ningún país existe libertad de prensa o libertad de expresión sin límites, todas las libertades tienen los límites que plantea la ley”.
De los medios astros a los medios de masas

Sobre el impacto que está teniendo Internet en los medios de comunicación el director de la edición española de Le Monde Diplomatique señala que constituye una “conmoción de una intensidad nunca antes conocida”.

Por ejemplo, los periódicos tienen hoy más usuarios en Internet que lectores. New York Times, para citar solo un caso, cuenta con 45 millones de internautas frente a 900 mil lectores de periódicos diarios.

En la protesta social o en el cubrimiento de catástrofes naturales el impacto de las nuevas tecnologías de la información ha sido decisivo: los sucesos de la primavera árabe, las movilizaciones de los Indignados y el drama de Fukushima, por ejemplo, se ha hecho por divulgaciones de los ciudadanos, surgiendo los web-actores, quienes a través de los blogs o de las redes sociales construyen el relato de su realidad. Por eso afirma que existe un cambio de paradigma: “hemos pasado de los medios astros (los grandes periódicos o noticieros de televisión o radio) a los medios de masas”.

Inseguridad y banalidad informativa

Ante el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la comunicación y su uso cada vez mayor por parte de los ciudadanos, Ramonet observa que los medios tradicionales “han entrado en la dictadura de la urgencia y por eso no verifican la información, con lo cual se ha degradado la profesión periodística perdiendo en consecuencia su capital fundamental: la credibilidad. Se ha creado una inseguridad informativa por parte de las mismas empresas mediáticas, por lo que los internautas han aprendido a autoinformarse”.

“Si los medios hicieran bien su trabajo no existiría Wikileaks o Anonymous. Su existencia revela hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos”.

Adicionalmente, “los medios en este sistema capitalista funcionan como una mercancía, según las leyes de la oferta y la demanda, razón por la cual se trabaja más sobre la emoción que sobre la inteligencia”, en ese sentido, para ellos “las guerras no son tragedias sino que representan rating.  Lo que se busca no es vender información sino audiencias a los anunciantes y a ello obedece la banalidad y la frivolidad informativa”.

Por lo anterior colige que “esta información no está construyendo ciudadanía ni contribuye tampoco a elevar la cultura de los ciudadanos”.

Lo que importa es el negocio y las utilidades, y en ese sentido comunicar hoy en día es sinónimo de dinero. Las empresas que más ganan son las que trabajan con la comunicación como materia prima: telefonía, Internet, transmisión de datos, redes, telecomunicaciones, televisión por cable, radio…

Si bien el lenguaje digital unificó texto, audio e imagen, Ramonet señala no obstante que ello trajo como consecuencia la consolidación de grupos mediáticos concentrados.

Los países de Europa: democracias limitadas

Sobre la situación sociopolítica que atraviesa Europa su lectura no puede ser peor: “Hay despojo de soberanía de los Estados con el euro y el pacto fiscal”, afirma, así como “decrecimiento en la democracia y en la partidocracia. Grecia se convirtió en un protectorado europeo. La situación ha generado la irrupción de los extremos como el neofascismo. Los gobernantes de cualquier color no pueden cambiar de política, aunque las sociedades se están hundiendo”.

Considera que los medios tradicionales son también responsables de la crisis. “Estamos en un sistema de despotismo ilustrado. Todo indica que vamos hacia una Gran Depresión”, advierte.

La mentalidad neoliberal del liderazgo político europeo la explica con una frase de la canciller alemana Angela Merkel, quien en septiembre de 2011 acuñó el concepto de democracia en consonancia con el mercado de la siguiente manera: “la elaboración del presupuesto del Estado es una prerrogativa fundamental del Parlamento, pero  hay que hallar vías para que ese requisito democrático esté en conformidad con el mercado”. En consecuencia, dice Ramonet, “el mercado es ahora la pauta, lo cual significa que ya no son los electores los que toman las decisiones legislativas sino las Bolsas, los especuladores y los bancos”.

En su concepto, Europa debe “refundar un nuevo sistema económico más justo y más democrático para lo cual hay que dar a los ciudadanos mayor control sobre los recursos de la nación y sobre las decisiones que afectan sus vidas. Hay que crear estructuras globales que antepongan primero las necesidades de los ciudadanos. Que respeten y promuevan los derechos humanos, la justicia social y el equilibrio ambiental. Y que garanticen empleos decentes, medios de vida sustentables, servicios esenciales como la salud, la cultura, la vivienda, el transporte, el acceso al agua potable y a la energía limpia. Solo así se construirá por fin una economía justa, social, duradera y democrática”.

Finalmente, aboga por un nuevo papel del Estado, que permita que haya un mercado y un sector privado, pero que controle los sectores estratégicos importantes como garantía para el buen funcionamiento de la economía. “Yo digo que sigue en Europa la crisis que empezó en 2007 y 2008 y lo que podemos observar es que, por primera vez en la historia económica reciente, una gran crisis que se produce en Estados Unidos no tiene repercusiones muy negativas en América Latina”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: Rebelión.org 

“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Ignacio Ramonet en reciente visita a Ecuador
“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Fernando Arellano Ortiz
Rebelión/Cronicón.net


Para Ignacio Ramonet, mientras América Latina con excepción de Colombia y México está viviendo “el mejor momento de su historia”, Europa en cambio, se encuentra enfrentando “un Consenso de Washington a destiempo que se traduce en planes de ajuste estructural extremadamente brutales que están empobreciendo a la población en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, entre otros países”.

Al echar una mirada por la geografía latinoamericana, este destacado escritor y periodista español no duda en calificar como “el mejor momento” que vive la región tras dos siglos de su emancipación.

En este lapso, explica, nunca ha habido, “como se está viendo ahora democracia extendida y paz a la vez en los países latinoamericanos, con la excepción de lo que ocurre en Colombia y en México por el problema de la droga”.

Se está viviendo un crecimiento muy importante en la región, acompañado de una disminución de la pobreza. “Hay que saber que en los últimos 12 años, en América Latina más de 80 millones de personas han salido de la pobreza gracias a las políticas implementadas por los gobiernos progresistas. Además es un momento de estabilidad política, y esto probablemente puede durar también, de manera que estamos en un contexto en que nunca ha habido tanto interés por la integración, con todos estos mecanismos que vemos desarrollarse como la Unasur, el Alba y la CELAC”, afirma Ramonet.

Destaca que todo esto “muestra una voluntad latinoamericana de trabajar en común y en favor de la prosperidad de los pueblos. Yo creo que el esfuerzo que están haciendo los gobiernos progresistas, que son mayoritarios en esta región, es un esfuerzo que pone hincapié en la justicia, en la igualdad y por consiguiente en el campo de los medios en el que había una terrible desigualdad, porque existía un monopolio del sector privado sobre los medios de comunicación y muchos de estos gobiernos se han planteado la necesidad de volver a equilibrar ese monopolio y están creando servicios públicos de información y comunicación”.

Este reputado científico social, doctor en Semiología, director actualmente de la edición en español de Le Monde Diplomatique estuvo en Quito presentando su último libro La explosión del periodismo, un interesante trabajo de análisis sobre el cambio de hábitos en la comunicación pública como consecuencia de la irrupción de las nuevas tecnologías, concretamente Internet.

El pasado lunes 14 de mayo en el salón principal de la Capilla del Hombre de la Fundación Guayasamín, el cual quedó pequeño para albergar a la nutrida asistencia encabezada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, dirigentes políticos de izquierda, estudiantes, periodistas, profesores universitarios e intelectuales, Ramonet disertó sobre el nuevo ecosistema de la información.

En forma amplia, amena y didáctica hizo una serie de reflexiones sobre cuáles son los efectos del impacto de Internet en el ámbito del periodismo, cómo hoy no se puede hacer periodismo como en otra época, qué es lo que está cambiando, qué es lo que las redes sociales están modificando, por qué la prensa escrita de papel de pago está desapareciendo en tantos países, qué es lo que la está sustituyendo, qué nuevos géneros y tecnologías están irrumpiendo. Es síntesis, hizo un recuento del contenido de su libro que analiza las consecuencias de ese enorme terremoto que se está produciendo en el periodismo y, por otra parte, hizo referencia a una serie de proposiciones sobre vías para tratar de preservar algo fundamental que es un periodismo libre, sin el cual no puede haber democracia.

Aparato ideológico del neoliberalismo

Para Ramonet la función que actualmente cumple el poder mediático “es ser aparato de la globalización neoliberal”, y puso como ejemplo el hecho de que los medios de comunicación en Europa en la actual coyuntura sociopolítica, en forma cínica si se quiere, se encargan de elogiar las políticas de austeridad y los recortes en la inversión social, no obstante y en buena hora que la gente se subleva, pues ya no cree en ese discurso. Sin embargo los medios insisten en este mensaje, “porque su misión es domesticar a la sociedad”, argumentó.

“En esta nueva guerra ideológica que origina la globalización, -recalcó- los medios de comunicación se utilizan como arma de combate y su propósito es el de defender sus intereses de casta. Ya no actúan como medios sino como auténticos partidos políticos. Su verdadera misión es la de frenar las reivindicaciones populares”.

Calificó de “gemelos” al poder mediático y financiero al señalar que buscan controlar el poder político. “Los medios de comunicación han sustituido las oposiciones políticas de derecha para defender sus propios intereses”.

Un problema para la democracia

No dudó en acusar a los medios de comunicación dominantes como “un grave problema para la democracia. Ya no contribuyen a ampliar el campo democrático sino que se empeñan en restringirlo y minarlo, como sucedió con el primer golpe mediático de la historia que se dio al presidente Hugo Chávez en abril de 2002”.

Afortunadamente, dijo, “poco a poco los ciudadanos van tomando conciencia y empiezan a mostrar gran desconfianza de la manipulación mediática. Temen encontrarse en un estado de inseguridad informativa”.

Por eso, “si antaño se exigía la reforma agraria porque la tierra era un elemento de poder, ahora se hace necesario una reforma a la concentración de los medios, los denominados latifundios mediáticos”, por cuanto que  de “la calidad de la información depende la calidad de la democracia. No puede haber opinión pública si no hay medios de masas”.

Sobre la concentración mediática en varios países de América Latina, Ramonet señaló que “se está dando una misma batalla en la que los medios privados reprochan al gobierno democráticamente elegido, por supuestamente atacar a la libertad de expresión o practicar la censura, cuando en realidad el problema es que no quieren perder el monopolio que tenían”.

“En todos los países, hasta en Inglaterra que es el país modelo con la BBC, existe ese reproche al sector público de que la información está al servicio del gobierno. A veces es cierto que el Gobierno trata de controlar a los medios públicos, pero para eso existen sindicatos y la ética de los periodistas para saber frenar las ambiciones de un gobierno que quisiera manipular a la información”.
Abogó porque los medios de comunicación públicos estén “piloteados por una alta autoridad o un tribunal supremo y que la composición de éste sea plural, para que no exista sospecha de que está al servicio de tal o cual partido. En Francia, por ejemplo, es el propio Presidente de la República quien nombra a los directores de las empresas públicas de información, por consiguiente hay sospecha que está nombrando a amigos suyos para que dirijan la información más favorable al gobierno, y ese es un debate permanente, y nadie pone en duda el carácter democrático de Francia. Lo único nuevo es que el sector privado ve que pierde una parte del mercado. En todos los países, el sector público en la radio y televisión es el más apreciado y considerado por los ciudadanos, mucho más que el sector privado, en cierta medida esa es la responsabilidad de los profesionales que hacen esa información”.

Sobre la causa judicial que entabló el presidente Correa contra el diario El Universo de Guayaquil que a través de una columna de opinión lo infamó y calumnió, Ramonet la comparó con un incidente que se dio recientemente en las pasadas elecciones presidenciales de Francia.

“Entre la primera y segunda vuelta un periódico en la web publicó un documento diciendo que demostraba que el coronel Gadafi había dado 50 millones de euros a Sarkozy para financiar su campaña electoral de 2007, eso está prohibido. Sarkozy, basándose en la ley del 22 de julio de 1889, que castiga con penas de cárcel a las personas que difunden falsas informaciones, planteó una queja ante los tribunales que aún no se ha resuelto, contra el periódico acusándolo de difundir falsa información. Nadie ha dicho que en Francia hay censura o que Sarkozy es un dictador”, comentó.
“En todo caso, -añadió- el presidente Correa ha dado una prueba de que son debates que pueden llevarse en el plano intelectual, pero también en el ámbito de la justicia, y que en ningún país existe libertad de prensa o libertad de expresión sin límites, todas las libertades tienen los límites que plantea la ley”.
De los medios astros a los medios de masas

Sobre el impacto que está teniendo Internet en los medios de comunicación el director de la edición española de Le Monde Diplomatique señala que constituye una “conmoción de una intensidad nunca antes conocida”.

Por ejemplo, los periódicos tienen hoy más usuarios en Internet que lectores. New York Times, para citar solo un caso, cuenta con 45 millones de internautas frente a 900 mil lectores de periódicos diarios.

En la protesta social o en el cubrimiento de catástrofes naturales el impacto de las nuevas tecnologías de la información ha sido decisivo: los sucesos de la primavera árabe, las movilizaciones de los Indignados y el drama de Fukushima, por ejemplo, se ha hecho por divulgaciones de los ciudadanos, surgiendo los web-actores, quienes a través de los blogs o de las redes sociales construyen el relato de su realidad. Por eso afirma que existe un cambio de paradigma: “hemos pasado de los medios astros (los grandes periódicos o noticieros de televisión o radio) a los medios de masas”.

Inseguridad y banalidad informativa

Ante el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la comunicación y su uso cada vez mayor por parte de los ciudadanos, Ramonet observa que los medios tradicionales “han entrado en la dictadura de la urgencia y por eso no verifican la información, con lo cual se ha degradado la profesión periodística perdiendo en consecuencia su capital fundamental: la credibilidad. Se ha creado una inseguridad informativa por parte de las mismas empresas mediáticas, por lo que los internautas han aprendido a autoinformarse”.

“Si los medios hicieran bien su trabajo no existiría Wikileaks o Anonymous. Su existencia revela hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos”.

Adicionalmente, “los medios en este sistema capitalista funcionan como una mercancía, según las leyes de la oferta y la demanda, razón por la cual se trabaja más sobre la emoción que sobre la inteligencia”, en ese sentido, para ellos “las guerras no son tragedias sino que representan rating.  Lo que se busca no es vender información sino audiencias a los anunciantes y a ello obedece la banalidad y la frivolidad informativa”.

Por lo anterior colige que “esta información no está construyendo ciudadanía ni contribuye tampoco a elevar la cultura de los ciudadanos”.

Lo que importa es el negocio y las utilidades, y en ese sentido comunicar hoy en día es sinónimo de dinero. Las empresas que más ganan son las que trabajan con la comunicación como materia prima: telefonía, Internet, transmisión de datos, redes, telecomunicaciones, televisión por cable, radio…

Si bien el lenguaje digital unificó texto, audio e imagen, Ramonet señala no obstante que ello trajo como consecuencia la consolidación de grupos mediáticos concentrados.

Los países de Europa: democracias limitadas

Sobre la situación sociopolítica que atraviesa Europa su lectura no puede ser peor: “Hay despojo de soberanía de los Estados con el euro y el pacto fiscal”, afirma, así como “decrecimiento en la democracia y en la partidocracia. Grecia se convirtió en un protectorado europeo. La situación ha generado la irrupción de los extremos como el neofascismo. Los gobernantes de cualquier color no pueden cambiar de política, aunque las sociedades se están hundiendo”.

Considera que los medios tradicionales son también responsables de la crisis. “Estamos en un sistema de despotismo ilustrado. Todo indica que vamos hacia una Gran Depresión”, advierte.

La mentalidad neoliberal del liderazgo político europeo la explica con una frase de la canciller alemana Angela Merkel, quien en septiembre de 2011 acuñó el concepto de democracia en consonancia con el mercado de la siguiente manera: “la elaboración del presupuesto del Estado es una prerrogativa fundamental del Parlamento, pero  hay que hallar vías para que ese requisito democrático esté en conformidad con el mercado”. En consecuencia, dice Ramonet, “el mercado es ahora la pauta, lo cual significa que ya no son los electores los que toman las decisiones legislativas sino las Bolsas, los especuladores y los bancos”.

En su concepto, Europa debe “refundar un nuevo sistema económico más justo y más democrático para lo cual hay que dar a los ciudadanos mayor control sobre los recursos de la nación y sobre las decisiones que afectan sus vidas. Hay que crear estructuras globales que antepongan primero las necesidades de los ciudadanos. Que respeten y promuevan los derechos humanos, la justicia social y el equilibrio ambiental. Y que garanticen empleos decentes, medios de vida sustentables, servicios esenciales como la salud, la cultura, la vivienda, el transporte, el acceso al agua potable y a la energía limpia. Solo así se construirá por fin una economía justa, social, duradera y democrática”.

Finalmente, aboga por un nuevo papel del Estado, que permita que haya un mercado y un sector privado, pero que controle los sectores estratégicos importantes como garantía para el buen funcionamiento de la economía. “Yo digo que sigue en Europa la crisis que empezó en 2007 y 2008 y lo que podemos observar es que, por primera vez en la historia económica reciente, una gran crisis que se produce en Estados Unidos no tiene repercusiones muy negativas en América Latina”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: Rebelión.org 

“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Ignacio Ramonet en reciente visita a Ecuador
“En buena hora la gente se está sublevando ante la función manipuladora de los grandes medios de domesticar a la sociedad”

Fernando Arellano Ortiz
Rebelión/Cronicón.net


Para Ignacio Ramonet, mientras América Latina con excepción de Colombia y México está viviendo “el mejor momento de su historia”, Europa en cambio, se encuentra enfrentando “un Consenso de Washington a destiempo que se traduce en planes de ajuste estructural extremadamente brutales que están empobreciendo a la población en Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España, entre otros países”.

Al echar una mirada por la geografía latinoamericana, este destacado escritor y periodista español no duda en calificar como “el mejor momento” que vive la región tras dos siglos de su emancipación.

En este lapso, explica, nunca ha habido, “como se está viendo ahora democracia extendida y paz a la vez en los países latinoamericanos, con la excepción de lo que ocurre en Colombia y en México por el problema de la droga”.

Se está viviendo un crecimiento muy importante en la región, acompañado de una disminución de la pobreza. “Hay que saber que en los últimos 12 años, en América Latina más de 80 millones de personas han salido de la pobreza gracias a las políticas implementadas por los gobiernos progresistas. Además es un momento de estabilidad política, y esto probablemente puede durar también, de manera que estamos en un contexto en que nunca ha habido tanto interés por la integración, con todos estos mecanismos que vemos desarrollarse como la Unasur, el Alba y la CELAC”, afirma Ramonet.

Destaca que todo esto “muestra una voluntad latinoamericana de trabajar en común y en favor de la prosperidad de los pueblos. Yo creo que el esfuerzo que están haciendo los gobiernos progresistas, que son mayoritarios en esta región, es un esfuerzo que pone hincapié en la justicia, en la igualdad y por consiguiente en el campo de los medios en el que había una terrible desigualdad, porque existía un monopolio del sector privado sobre los medios de comunicación y muchos de estos gobiernos se han planteado la necesidad de volver a equilibrar ese monopolio y están creando servicios públicos de información y comunicación”.

Este reputado científico social, doctor en Semiología, director actualmente de la edición en español de Le Monde Diplomatique estuvo en Quito presentando su último libro La explosión del periodismo, un interesante trabajo de análisis sobre el cambio de hábitos en la comunicación pública como consecuencia de la irrupción de las nuevas tecnologías, concretamente Internet.

El pasado lunes 14 de mayo en el salón principal de la Capilla del Hombre de la Fundación Guayasamín, el cual quedó pequeño para albergar a la nutrida asistencia encabezada por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, dirigentes políticos de izquierda, estudiantes, periodistas, profesores universitarios e intelectuales, Ramonet disertó sobre el nuevo ecosistema de la información.

En forma amplia, amena y didáctica hizo una serie de reflexiones sobre cuáles son los efectos del impacto de Internet en el ámbito del periodismo, cómo hoy no se puede hacer periodismo como en otra época, qué es lo que está cambiando, qué es lo que las redes sociales están modificando, por qué la prensa escrita de papel de pago está desapareciendo en tantos países, qué es lo que la está sustituyendo, qué nuevos géneros y tecnologías están irrumpiendo. Es síntesis, hizo un recuento del contenido de su libro que analiza las consecuencias de ese enorme terremoto que se está produciendo en el periodismo y, por otra parte, hizo referencia a una serie de proposiciones sobre vías para tratar de preservar algo fundamental que es un periodismo libre, sin el cual no puede haber democracia.

Aparato ideológico del neoliberalismo

Para Ramonet la función que actualmente cumple el poder mediático “es ser aparato de la globalización neoliberal”, y puso como ejemplo el hecho de que los medios de comunicación en Europa en la actual coyuntura sociopolítica, en forma cínica si se quiere, se encargan de elogiar las políticas de austeridad y los recortes en la inversión social, no obstante y en buena hora que la gente se subleva, pues ya no cree en ese discurso. Sin embargo los medios insisten en este mensaje, “porque su misión es domesticar a la sociedad”, argumentó.

“En esta nueva guerra ideológica que origina la globalización, -recalcó- los medios de comunicación se utilizan como arma de combate y su propósito es el de defender sus intereses de casta. Ya no actúan como medios sino como auténticos partidos políticos. Su verdadera misión es la de frenar las reivindicaciones populares”.

Calificó de “gemelos” al poder mediático y financiero al señalar que buscan controlar el poder político. “Los medios de comunicación han sustituido las oposiciones políticas de derecha para defender sus propios intereses”.

Un problema para la democracia

No dudó en acusar a los medios de comunicación dominantes como “un grave problema para la democracia. Ya no contribuyen a ampliar el campo democrático sino que se empeñan en restringirlo y minarlo, como sucedió con el primer golpe mediático de la historia que se dio al presidente Hugo Chávez en abril de 2002”.

Afortunadamente, dijo, “poco a poco los ciudadanos van tomando conciencia y empiezan a mostrar gran desconfianza de la manipulación mediática. Temen encontrarse en un estado de inseguridad informativa”.

Por eso, “si antaño se exigía la reforma agraria porque la tierra era un elemento de poder, ahora se hace necesario una reforma a la concentración de los medios, los denominados latifundios mediáticos”, por cuanto que  de “la calidad de la información depende la calidad de la democracia. No puede haber opinión pública si no hay medios de masas”.

Sobre la concentración mediática en varios países de América Latina, Ramonet señaló que “se está dando una misma batalla en la que los medios privados reprochan al gobierno democráticamente elegido, por supuestamente atacar a la libertad de expresión o practicar la censura, cuando en realidad el problema es que no quieren perder el monopolio que tenían”.

“En todos los países, hasta en Inglaterra que es el país modelo con la BBC, existe ese reproche al sector público de que la información está al servicio del gobierno. A veces es cierto que el Gobierno trata de controlar a los medios públicos, pero para eso existen sindicatos y la ética de los periodistas para saber frenar las ambiciones de un gobierno que quisiera manipular a la información”.
Abogó porque los medios de comunicación públicos estén “piloteados por una alta autoridad o un tribunal supremo y que la composición de éste sea plural, para que no exista sospecha de que está al servicio de tal o cual partido. En Francia, por ejemplo, es el propio Presidente de la República quien nombra a los directores de las empresas públicas de información, por consiguiente hay sospecha que está nombrando a amigos suyos para que dirijan la información más favorable al gobierno, y ese es un debate permanente, y nadie pone en duda el carácter democrático de Francia. Lo único nuevo es que el sector privado ve que pierde una parte del mercado. En todos los países, el sector público en la radio y televisión es el más apreciado y considerado por los ciudadanos, mucho más que el sector privado, en cierta medida esa es la responsabilidad de los profesionales que hacen esa información”.

Sobre la causa judicial que entabló el presidente Correa contra el diario El Universo de Guayaquil que a través de una columna de opinión lo infamó y calumnió, Ramonet la comparó con un incidente que se dio recientemente en las pasadas elecciones presidenciales de Francia.

“Entre la primera y segunda vuelta un periódico en la web publicó un documento diciendo que demostraba que el coronel Gadafi había dado 50 millones de euros a Sarkozy para financiar su campaña electoral de 2007, eso está prohibido. Sarkozy, basándose en la ley del 22 de julio de 1889, que castiga con penas de cárcel a las personas que difunden falsas informaciones, planteó una queja ante los tribunales que aún no se ha resuelto, contra el periódico acusándolo de difundir falsa información. Nadie ha dicho que en Francia hay censura o que Sarkozy es un dictador”, comentó.
“En todo caso, -añadió- el presidente Correa ha dado una prueba de que son debates que pueden llevarse en el plano intelectual, pero también en el ámbito de la justicia, y que en ningún país existe libertad de prensa o libertad de expresión sin límites, todas las libertades tienen los límites que plantea la ley”.
De los medios astros a los medios de masas

Sobre el impacto que está teniendo Internet en los medios de comunicación el director de la edición española de Le Monde Diplomatique señala que constituye una “conmoción de una intensidad nunca antes conocida”.

Por ejemplo, los periódicos tienen hoy más usuarios en Internet que lectores. New York Times, para citar solo un caso, cuenta con 45 millones de internautas frente a 900 mil lectores de periódicos diarios.

En la protesta social o en el cubrimiento de catástrofes naturales el impacto de las nuevas tecnologías de la información ha sido decisivo: los sucesos de la primavera árabe, las movilizaciones de los Indignados y el drama de Fukushima, por ejemplo, se ha hecho por divulgaciones de los ciudadanos, surgiendo los web-actores, quienes a través de los blogs o de las redes sociales construyen el relato de su realidad. Por eso afirma que existe un cambio de paradigma: “hemos pasado de los medios astros (los grandes periódicos o noticieros de televisión o radio) a los medios de masas”.

Inseguridad y banalidad informativa

Ante el vertiginoso desarrollo de las tecnologías de la comunicación y su uso cada vez mayor por parte de los ciudadanos, Ramonet observa que los medios tradicionales “han entrado en la dictadura de la urgencia y por eso no verifican la información, con lo cual se ha degradado la profesión periodística perdiendo en consecuencia su capital fundamental: la credibilidad. Se ha creado una inseguridad informativa por parte de las mismas empresas mediáticas, por lo que los internautas han aprendido a autoinformarse”.

“Si los medios hicieran bien su trabajo no existiría Wikileaks o Anonymous. Su existencia revela hasta qué grado las clases políticas en las democracias avanzadas de Occidente han estado engañando a sus ciudadanos”.

Adicionalmente, “los medios en este sistema capitalista funcionan como una mercancía, según las leyes de la oferta y la demanda, razón por la cual se trabaja más sobre la emoción que sobre la inteligencia”, en ese sentido, para ellos “las guerras no son tragedias sino que representan rating.  Lo que se busca no es vender información sino audiencias a los anunciantes y a ello obedece la banalidad y la frivolidad informativa”.

Por lo anterior colige que “esta información no está construyendo ciudadanía ni contribuye tampoco a elevar la cultura de los ciudadanos”.

Lo que importa es el negocio y las utilidades, y en ese sentido comunicar hoy en día es sinónimo de dinero. Las empresas que más ganan son las que trabajan con la comunicación como materia prima: telefonía, Internet, transmisión de datos, redes, telecomunicaciones, televisión por cable, radio…

Si bien el lenguaje digital unificó texto, audio e imagen, Ramonet señala no obstante que ello trajo como consecuencia la consolidación de grupos mediáticos concentrados.

Los países de Europa: democracias limitadas

Sobre la situación sociopolítica que atraviesa Europa su lectura no puede ser peor: “Hay despojo de soberanía de los Estados con el euro y el pacto fiscal”, afirma, así como “decrecimiento en la democracia y en la partidocracia. Grecia se convirtió en un protectorado europeo. La situación ha generado la irrupción de los extremos como el neofascismo. Los gobernantes de cualquier color no pueden cambiar de política, aunque las sociedades se están hundiendo”.

Considera que los medios tradicionales son también responsables de la crisis. “Estamos en un sistema de despotismo ilustrado. Todo indica que vamos hacia una Gran Depresión”, advierte.

La mentalidad neoliberal del liderazgo político europeo la explica con una frase de la canciller alemana Angela Merkel, quien en septiembre de 2011 acuñó el concepto de democracia en consonancia con el mercado de la siguiente manera: “la elaboración del presupuesto del Estado es una prerrogativa fundamental del Parlamento, pero  hay que hallar vías para que ese requisito democrático esté en conformidad con el mercado”. En consecuencia, dice Ramonet, “el mercado es ahora la pauta, lo cual significa que ya no son los electores los que toman las decisiones legislativas sino las Bolsas, los especuladores y los bancos”.

En su concepto, Europa debe “refundar un nuevo sistema económico más justo y más democrático para lo cual hay que dar a los ciudadanos mayor control sobre los recursos de la nación y sobre las decisiones que afectan sus vidas. Hay que crear estructuras globales que antepongan primero las necesidades de los ciudadanos. Que respeten y promuevan los derechos humanos, la justicia social y el equilibrio ambiental. Y que garanticen empleos decentes, medios de vida sustentables, servicios esenciales como la salud, la cultura, la vivienda, el transporte, el acceso al agua potable y a la energía limpia. Solo así se construirá por fin una economía justa, social, duradera y democrática”.

Finalmente, aboga por un nuevo papel del Estado, que permita que haya un mercado y un sector privado, pero que controle los sectores estratégicos importantes como garantía para el buen funcionamiento de la economía. “Yo digo que sigue en Europa la crisis que empezó en 2007 y 2008 y lo que podemos observar es que, por primera vez en la historia económica reciente, una gran crisis que se produce en Estados Unidos no tiene repercusiones muy negativas en América Latina”.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.
Fuente: Rebelión.org 

De parte de Ángel Gato.
No descartéis en leerlo.
Recogido del blog: El laberinto de Angelia
¿Tenía razón Descartes?
Por Osvaldo Bayer, desde Alemania
Lástima que el filósofo Descartes no vuelva a nacer hoy en esta Europa. Me asomo a la ventana. Veo pasar a la gente, con prisa. Me digo: no hemos aprendido nada. Anoche vi en la televisión las airadas disputas de economistas europeos, escuché la radio con críticas al titular del Banco Europeo por sus anuncios. Leo los diarios: Europa no camina, Grecia, Italia y España en sus últimas oportunidades de salvar a la economía. Dicen que la culpa la tiene Alemania. Alemania sostiene: no tenemos por qué pagar los desaciertos de los demás europeos. Discusiones, planes. Un momento, ¿y la Lógica? No, la palabra dominante no es la Lógica sino, ¿cómo salvar al euro? Cada economista tiene su plan y nadie se pone de acuerdo. Todos tienen razón y le echan la culpa al vecino. La solución para ellos es aumentar impuestos, rebajar sueldos, dejar cesantes a la gente. Nadie piensa en cambiar el sistema ni aprender de los fracasos. Pero el problema es que la gente sale a la calle. Y a la pobreza y la desocupación no se las soluciona con palos, rejas y expulsión de extranjeros...¿Que pasó con el capitalismo que iba a solucionar todos los problemas? Alemania que es el mejor país europeo en lo económico, acaba de anunciar que el Deutsche Bank va a dejar cesantes 1900 empleados. Pensemos en ellos, en sus familias, en los años perdidos en aprender el oficio, el sentirse cómodos de trabajar en una entidad que ha tenido ganancias desde su origen. Y ahora, a la calle. Además, lo irracional de todo esto es que el mismo Banco anuncia que en el último período ha tenido una ganancia de 9000 millones de euros. Pero como en el anteúltimo período tuvo una ganancia mayor, 13.000 millones de euros, entonces se decidió las cesantías de casi dos mil empleados. No hay una explicación ética para esta medida.
Porque la menor ganancia no la tienen que pagar los empleados, más cuando los altos ejecutivos ganan sueldos de fantasía. El mismo Deutsche Bank publicó que el último presidente ganaba sumas de un millón de euros por mes. No, la interpretación de la ética del capitalismo roza con lo fantástico, pero de una fantasía que alcanza la perversión. ¿Porque, qué pasa con la crisis europea? Crisis para los de abajo, no para los poderosos. Esto es absolutamente sabido. El sociólogo Walter Wüllenweber lo ha publicado en Stern con todos los datos: las fortunas multimillonarias de la clase alta en los países en crisis: Italia, Grecia, Portugal, España. Aquí algunos números que lo dicen todo. Por ejemplo, Italia tiene una deuda de 1946 miles de millones de euros, mientras que la fortuna personal del 10% de la población llega a 4152 miles de millones de euros. En España, la deuda del Estado es de 775 miles de millones de euros, mientras la fortuna privada alcanza a 2789 miles de millones. En Alemania, la deuda estatal alcanza a 2112 miles de millones de euros y la fortuna privada se eleva nada menos que a 8236 miles de millones de euros. Más datos indiscutibles: en Italia viven 1.400.000 millonarios; en Alemania vive un millón de millonarios. ¿La solución no estaría en aplicarles un impuesto a los que tienen como fortuna más de un millón de euros y no despedir a gente de trabajo? No, eso no se toca. Y podemos decir que no hay verdadera democracia en países donde no hay trabajo para todos y al mismo tiempo hay fortunas millonarias. El principal argumento es que si se cobran impuestos a la riqueza, esos “seres humanos” se van del país a vivir a los paraísos fiscales de los ricos, donde se les cobra un impuesto muy bajo: Luxemburgo, las Bermudas, las islas del Canal de la Mancha, Suiza, Chipre, Singapur y también Austria. Se calcula que los millonarios han depositado entre 21 y 32 billones de dólares en esos paraísos sin impuestos. La organización Tax Justice Network acaba de denunciar que 21 billones es superior a lo que produce toda Europa en un año. Los entendidos sostienen que –en Alemania– si ocho por ciento de los más ricos entregaran al Estado sólo el ocho por ciento de sus fortunas, se recogerían 230 mil millones de euros. Se señala además que Italia, España y Grecia son los países europeos donde más se practica el no pago de impuestos. Con respecto al argumento de “que si se cobran los impuestos a los ricos, éstos se van a vivir a donde no pagan impuestos”, queda desmentida por las normas que rigen en dos países: Suecia y Finlandia, donde se les cobra a las grandes fortunas fuertes impuestos y sin embargo en esos dos países hay más millonarios que en Italia. El presidente francés, François Hollande, ha dado un ejemplo de honestidad: comenzó con las leyes de ahorro público rebajándose su propio sueldo en un treinta por ciento. Esa actitud tendrían que tener todos los representantes gubernamentales europeos que tienen sueldos por demás altos. Además ha anunciado que se aplicará un aumento de impuestos a todas las fortunas de más de un millón de euros. Un primer paso hacia la justicia y hacia la verdadera democracia. Otros problema no resuelto por nuestra llamada civilización es la fabricación, compra y venta de armas. En Alemania, es un tema crucial. Luego de las experiencias de las últimas guerras, sectores verdaderamente progresistas habían prometido nunca más la fabricación ni la venta de armas, en especial a los países en conflicto. Bien, ya expresamos en una contratapa anterior que Alemania se ha convertido en el tercer país del mundo que fabrica y vende armas, detrás de Estados Unidos y Rusia. Es casi un hecho la venta de los 200 tanques Leopard al emirato árabe Katar, a pesar de la oposición férrea del partido socialdemócrata, el Partido de Izquierda y el Verde. También está aceptada la venta de 800 Leopard al reino de Arabia Saudita. Y ha tomado estado público la venta de esos tanques a Indonesia. En ese sentido, fracasaron las conversaciones de un nuevo convenio en Naciones Unidas por el cual se prohíbe en el mundo la venta de armas a países en conflicto o en los cuales no se respeten los derechos humanos. Pero todo quedó en proyectos. El fracaso se debió a la oposición de EEUU y a la respuesta de Rusia y China de que “todavía no habían decidido su opinión”. La representante de Amnesty International dijo: “La nueva demora sólo favorece a los señores de la guerra. Mientras tanto muere cada minuto un ser humano por acción de las armas”. Alemania Federal vendió en el 2010 armas por 2119 millones de euros. Pero se dejan cesantes dos mil empleados del Deutsche Bank“ porque disminuyeron las ganancias anuales de la empresa”. Pero ante tales fracasos en países con una experiencia de siglos, con gobiernos que siguen cometiendo los mismos errores basándose en el poder del dinero, siempre hay gente que no se rinde. En forma individual o en grupos se reúnen para resolver los verdaderos problemas de los seres humanos. El ser humano no se rinde, a pesar de todo. En esto Descartes, siempre en busca del racionalismo, vería que su sabiduría no fue en vano. Es que la verdadera sabiduría racional está en el empleo de la sonrisa, la mano abierta, la bondad y no en el egoísmo que termina en la violencia.
De parte de Ángel Gato.
 No descartéis en leerlo.
Recogido del blog: El laberinto de Angelia
¿Tenía razón Descartes? 
Por Osvaldo Bayer, desde Alemania 
Lástima que el filósofo Descartes no vuelva a nacer hoy en esta Europa. Me asomo a la ventana. Veo pasar a la gente, con prisa. Me digo: no hemos aprendido nada. Anoche vi en la televisión las airadas disputas de economistas europeos, escuché la radio con críticas al titular del Banco Europeo por sus anuncios. Leo los diarios: Europa no camina, Grecia, Italia y España en sus últimas oportunidades de salvar a la economía. Dicen que la culpa la tiene Alemania. Alemania sostiene: no tenemos por qué pagar los desaciertos de los demás europeos. Discusiones, planes. Un momento, ¿y la Lógica? No, la palabra dominante no es la Lógica sino, ¿cómo salvar al euro? Cada economista tiene su plan y nadie se pone de acuerdo. Todos tienen razón y le echan la culpa al vecino. La solución para ellos es aumentar impuestos, rebajar sueldos, dejar cesantes a la gente. Nadie piensa en cambiar el sistema ni aprender de los fracasos. Pero el problema es que la gente sale a la calle. Y a la pobreza y la desocupación no se las soluciona con palos, rejas y expulsión de extranjeros...¿Que pasó con el capitalismo que iba a solucionar todos los problemas? Alemania que es el mejor país europeo en lo económico, acaba de anunciar que el Deutsche Bank va a dejar cesantes 1900 empleados. Pensemos en ellos, en sus familias, en los años perdidos en aprender el oficio, el sentirse cómodos de trabajar en una entidad que ha tenido ganancias desde su origen. Y ahora, a la calle. Además, lo irracional de todo esto es que el mismo Banco anuncia que en el último período ha tenido una ganancia de 9000 millones de euros. Pero como en el anteúltimo período tuvo una ganancia mayor, 13.000 millones de euros, entonces se decidió las cesantías de casi dos mil empleados. No hay una explicación ética para esta medida.
Porque la menor ganancia no la tienen que pagar los empleados, más cuando los altos ejecutivos ganan sueldos de fantasía. El mismo Deutsche Bank publicó que el último presidente ganaba sumas de un millón de euros por mes. No, la interpretación de la ética del capitalismo roza con lo fantástico, pero de una fantasía que alcanza la perversión. ¿Porque, qué pasa con la crisis europea? Crisis para los de abajo, no para los poderosos. Esto es absolutamente sabido. El sociólogo Walter Wüllenweber lo ha publicado en Stern con todos los datos: las fortunas multimillonarias de la clase alta en los países en crisis: Italia, Grecia, Portugal, España. Aquí algunos números que lo dicen todo. Por ejemplo, Italia tiene una deuda de 1946 miles de millones de euros, mientras que la fortuna personal del 10% de la población llega a 4152 miles de millones de euros. En España, la deuda del Estado es de 775 miles de millones de euros, mientras la fortuna privada alcanza a 2789 miles de millones. En Alemania, la deuda estatal alcanza a 2112 miles de millones de euros y la fortuna privada se eleva nada menos que a 8236 miles de millones de euros. Más datos indiscutibles: en Italia viven 1.400.000 millonarios; en Alemania vive un millón de millonarios. ¿La solución no estaría en aplicarles un impuesto a los que tienen como fortuna más de un millón de euros y no despedir a gente de trabajo? No, eso no se toca. Y podemos decir que no hay verdadera democracia en países donde no hay trabajo para todos y al mismo tiempo hay fortunas millonarias. El principal argumento es que si se cobran impuestos a la riqueza, esos “seres humanos” se van del país a vivir a los paraísos fiscales de los ricos, donde se les cobra un impuesto muy bajo: Luxemburgo, las Bermudas, las islas del Canal de la Mancha, Suiza, Chipre, Singapur y también Austria. Se calcula que los millonarios han depositado entre 21 y 32 billones de dólares en esos paraísos sin impuestos. La organización Tax Justice Network acaba de denunciar que 21 billones es superior a lo que produce toda Europa en un año. Los entendidos sostienen que –en Alemania– si ocho por ciento de los más ricos entregaran al Estado sólo el ocho por ciento de sus fortunas, se recogerían 230 mil millones de euros. Se señala además que Italia, España y Grecia son los países europeos donde más se practica el no pago de impuestos. Con respecto al argumento de “que si se cobran los impuestos a los ricos, éstos se van a vivir a donde no pagan impuestos”, queda desmentida por las normas que rigen en dos países: Suecia y Finlandia, donde se les cobra a las grandes fortunas fuertes impuestos y sin embargo en esos dos países hay más millonarios que en Italia. El presidente francés, François Hollande, ha dado un ejemplo de honestidad: comenzó con las leyes de ahorro público rebajándose su propio sueldo en un treinta por ciento. Esa actitud tendrían que tener todos los representantes gubernamentales europeos que tienen sueldos por demás altos. Además ha anunciado que se aplicará un aumento de impuestos a todas las fortunas de más de un millón de euros. Un primer paso hacia la justicia y hacia la verdadera democracia. Otros problema no resuelto por nuestra llamada civilización es la fabricación, compra y venta de armas. En Alemania, es un tema crucial. Luego de las experiencias de las últimas guerras, sectores verdaderamente progresistas habían prometido nunca más la fabricación ni la venta de armas, en especial a los países en conflicto. Bien, ya expresamos en una contratapa anterior que Alemania se ha convertido en el tercer país del mundo que fabrica y vende armas, detrás de Estados Unidos y Rusia. Es casi un hecho la venta de los 200 tanques Leopard al emirato árabe Katar, a pesar de la oposición férrea del partido socialdemócrata, el Partido de Izquierda y el Verde. También está aceptada la venta de 800 Leopard al reino de Arabia Saudita. Y ha tomado estado público la venta de esos tanques a Indonesia. En ese sentido, fracasaron las conversaciones de un nuevo convenio en Naciones Unidas por el cual se prohíbe en el mundo la venta de armas a países en conflicto o en los cuales no se respeten los derechos humanos. Pero todo quedó en proyectos. El fracaso se debió a la oposición de EEUU y a la respuesta de Rusia y China de que “todavía no habían decidido su opinión”. La representante de Amnesty International dijo: “La nueva demora sólo favorece a los señores de la guerra. Mientras tanto muere cada minuto un ser humano por acción de las armas”. Alemania Federal vendió en el 2010 armas por 2119 millones de euros. Pero se dejan cesantes dos mil empleados del Deutsche Bank“ porque disminuyeron las ganancias anuales de la empresa”. Pero ante tales fracasos en países con una experiencia de siglos, con gobiernos que siguen cometiendo los mismos errores basándose en el poder del dinero, siempre hay gente que no se rinde. En forma individual o en grupos se reúnen para resolver los verdaderos problemas de los seres humanos. El ser humano no se rinde, a pesar de todo. En esto Descartes, siempre en busca del racionalismo, vería que su sabiduría no fue en vano. Es que la verdadera sabiduría racional está en el empleo de la sonrisa, la mano abierta, la bondad y no en el egoísmo que termina en la violencia.

miércoles, 8 de agosto de 2012


De parte de Ángel Gato, para la obstrucción de la ceguera,  recogido de un forero de “El País”
3º intento de Alemania de conquistar Europa.

Llamamiento del Dr. Rath a la población de Alemania, Europa y el mundo. Impactante y aconsejable de ver. 

Interesante, POR LA DENUNCIA DE LAS ENFERMEDADES QUE PUEDEN SER CURADAS A TRAVÉS DE PLANTAS Y QUE LA INDUSTRIA FARMACÉUTICA INTENTA TAPAR . http://youtu.be/eY9p-ck2Gp0

De parte de Angel Gato,  hay personal informado que conoce exactamente quiénes están detrás de esta crisis, con nombres y apellidos.

 Leer el blog y ved el video de Arcadi Oliveras.

genial Arcadi Oliveres: http://cort.as/2IBO